Amor eléctrico

El amor es como la electricidad que hace funcionar cualquier electrodoméstico.
Puede tratarse de una lavadora de última generación la cual lava la ropa, la seca, la plancha y la deja dobladita, que si no está enchufada no funciona.
Lo mismo que un frigorífico, un horno o un lavaplatos. Por muy modernos, buenos y caros que resulten, sin electricidad de nada sirven. Y una casa podría convertirse en un tremendo caos.
Este símil podría aplicarse a nuestras propias vidas. Podemos ser respetados profesionales en nuestros puestos de trabajo; podemos tener grandes negocios o cargos de responsabilidad. También podemos ser grandes artistas, como músicos o escritores. O ser, sencillamente, panaderos o limpiabotas, mecánicos o enfermeras. Podemos ser padres, madres, hijos e hijas; podemos ser amigo de nuestros amigos o colaborar con alguna entidad de beneficiencia.
Da igual que seamos reyes o pordioseros, cultos o analfabetos funcionales que no importa –nada importa-. Porque si no estamos preparados para enchufarnos al Amor, nuestras vidas no podrían funcionar.
Dios es Amor; ahora esta reflexión cobra sentido.
Mad-about-God
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